domingo, 19 de abril de 2015

“La marcha de los huevones”: la propuesta de Jorge Coulon de Inti Illimani



Ante los acontecimientos en Chile, que comenzaron con la denuncia de una puntita de corrupción, se fue desatando una trama de cientos de políticos de la UDI financiados por la empresa PENTA, Luego sigue con SQM (Sociedad Química y Minera S.A.), donde también saltan miembros del partido gobernante, y además como una frutilla para esta torta de mierda, saltó que el propio hijo de la presidenta Bachelet y su deshonesta esposa, haciendo uso de su parentezco con el poder, consiguieron en 48 hs, sin tener garantías ni méritos, un préstamo bancario por 6500 millones de pesos chilenos, más de 10 millones de dólares usa, para comprar unos terrenos que les proporcionaron una ganancia de 4 millones de dólares de ganancia en pocas horas. Pero esto no ha hecho más que comenzar, vaya a saber adónde si irá a parar. Segun la gente de PENTA esta forma de "negociar" era legal en época de Pinochet, y están calientes porque ahora les abren causas que antes eran "legales", y están siendo procesados (incluso el hijo pródigo...).


Y esto ha inducido a Jorge Coulon, miembro fundador de INTI ILLIMANI, a proponer una Marcha de los huevones. Es una forma de manifestar sin partidos, de gritar la indignación que se siente.He aquí su argumentación.

lunes, 13 de abril de 2015

El día más sucio de la guerra fría. 14 de abril de 1972


Policías y militares del Batallón Florida rodean la manzana donde vivía el matrimonio Martirena que desarmados los ejecutan. 

El primer juez de la causa y un capturado recuerdan la peor jornada de la historia moderna. Hoy la Justicia vuelve a indagar el asesinato del matrimonio Martirena. 

El 14 de abril de 1972, eran ejecutados por las "Fuerzas Conjuntas"

Nota original de Alejandro Pérez

"Vamos ocho a cuatro y ganamos nosotros". David Cámpora escuchó con resignación el irónico parte del día anterior de la boca de un soldado. 

Estaba tirado en una cama del Hospital Militar después del momento más duro de la guerra sucia. En ocho horas habían muerto 12 personas, ocho del lado guerrillero, cuatro del otro bando. Hubo también seis detenidos y siete heridos. 

Cámpora era jefe financiero de los tupamaros. Estaba libre desde el escape masivo de Punta Carretas en 1971. En los últimos meses, el MLN había concentrado en atacar los escuadrones de la muerte. El secuestro del fotógrafo policial Néstor Bardesio les permitió conformar una lista de sus cuadros. Bardesio delató a Armando Acosta y Lara, Oscar Delega, Hugo Campos Hermida, Ernesto Motto y Víctor Castiglioni. Los cinco serían ejecutados en tres días consecutivos de abril. 

Desde febrero, David Cámpora y Eleuterio Fernández Huidobro vivían en un escondite (berretín, en la jerga tupamara) armado en el hogar del matrimonio Martirena-Giménez en Amazonas 1440. 

El 14 de abril la estadía clandestina iba a terminar de manera abrupta. A las 13:55 oyeron por la radio de alta frecuencia que la Policía andaba cerca. Afuera había dos camiones del Batallón Florida con 40 soldados al mando del capitán Carlos Calcagno y policías liderados por el comisario Hugo Campos Hermida. Un helicóptero interrumpió la tranquilidad de Malvín. 



Cinco minutos después, llovió fuego de artillería durante varios minutos. Las balas atravesaron la pared de la finca y dieron en el berretín armado por Cámpora y Huidobro, situado entre el cielorraso y el techo de la casa. Un impacto dio en el cuello de "El Ñato" Huidobro. El dueño de casa gritó: "no estamos armados, no disparen". El escribano Luis Martirena militaba en el sector legal del Movimiento de Liberación Nacional. 

Pocos segundos más tarde se escuchó otra ráfaga y el quejido mortal de Martirena en el primer piso. Su esposa había caído en el comedor. Las Fuerzas Conjuntas entraron a la casa y la vaciaron como si fuera una mudanza. Un rato después, llegó el juez en lo criminal Daniel Echeverría. Pidió para hacer una inspección ocular. 

Por pura casualidad, el comisario Bergeret encontró en el placar del baño la entrada al berretín. Tanteando el techo pudo levantar con facilidad una tapa de 70 kilos que Cámpora olvidó trancar por socorrer a Fernández Huidobro. 

Pensaron que les había llegado su hora. "Yo trataba de no moverme, pero temía que el ruido de las tripas me delatara", dice Cámpora, 35 años después. 

La Policía no sabía aún el tesoro que había encontrado. Fernández Huidobro sí se dio cuenta del peligro que estaba corriendo. Dio la orden a Cámpora de entregarse. Herido y con un hilo de voz, le dijo a su compañero: "gritá que somos dos y que estamos desarmados". 

Cámpora no estaba convencido."Gritá, las pelotas", pensó. "A mí de acá me sacan muerto". Igual, dejó los dos chumbos en el suelo. Pensaba fugarse por el fondo, pero el estado de "El Ñato" hacía imposible el plan. Sabía que ninguno de los dos saldría con vida. 

Sin la ayuda de Cámpora, Fernández Huidobro cantó rendición. Primero pidió por el juez y después por Campos Hermida. Ambos estaban allí. 

Campos Hermida se vanagloriaba de ser uno de los integrantes de las Fuerzas Conjuntas que no practicaba apremios físicos. Ese día dio garantías y cumplió el deseo de alto al fuego pedido por "El Ñato", a quien conocía de otra tragedia: el asalto de Pando. En 2004, el policía confirmó la historia al semanario Brecha . 

El ex tupamaro Cámpora tiene otra teoría sobre la caballerosidad del policía: "Campitos era totalmente comprable. A la hora de una futura fuga iba a ser pieza clave. Además, se sintió amenazado por la organización. Sabía que estaba en nuestra mira por integrar los escuadrones. Cuidando nuestro pellejo, cuidaba el suyo". 

Sin muchas opciones, los dos capturados bajaron las escaleras. "El Ñato" le dio un fajo con 29.400 dólares al juez y le dijo: "me los pagó una periodista francesa a cambio de un reportaje". 




Luego Huidobro abrazó a Cámpora. "Bueno, hermano, esta vez zafamos", le dijo y se desmayó. Tenía un gran agujero en el costado izquierdo de la garganta. Su piel estaba de color gris por la pérdida de sangre. 

"El Ñato" y Cámpora zafaron. Los Martirena no pudieron. Ivette Giménez yacía en la cocina. Tenía el mentón hundido, como si se lo hubieran aplastado con un pisotón. En un corredor de la planta alta, estaba el cuerpo del escribano Martirena. Sostenía una metralleta. 

El juez Echeverría dudó de la forma en que estaba colocada el arma y miró a Campos Hermida. "Eso es todo, doctor", respondió el policía. El forense Guaymirán Ríos constató el fallecimiento de Martirena. 

Había un gran nerviosismo en la casa. Los policías y militares estaban todos de civil con brazaletes amarillos. Cámpora recuerda oficiales fumando marihuana y bromeando entre ellos. También recuerda los ojos oscuros de dos policías que los custodiaban. "Estaban prontos para limpiarnos", cuenta Cámpora. 

El juez Echeverría recrea el clima a su manera: "los agentes parecían fuera de sí, gritaban como locos, gritaban cualquier cosa. El odio que se respiraba en esa casa podía palparse. Yo pensé que no salíamos vivos. Se estaban matando entre ellos y nosotros estábamos en el medio", asegura. 


La vida no valía nada 

Huidobro y Cámpora coinciden: el juez de Instrucción les salvó la vida con su sola presencia. Dice Cámpora: "Si Echeverría no hubiera estado allí, no sé si no nos pasaban por los dientes. Era relativamente fácil. Bastaba declarar: "tupas asediados iniciaron tiroteo y...". 

El juez también piensa lo mismo: "creo que si no estábamos nosotros en el momento en que el comisario Bergeret descubrió el berretín, Huidobro y Cámpora no contaban el cuento. Los mataban ahí mismo". 

El doctor Echeverría era uno de los cinco jueces de instrucción criminal de Montevideo. Los turnos de cada juzgado eran semanales. Entre los lunes 10 y 17 de abril de 1972, su juzgado (el de tercer turno) estaba a cargo de toda la justicia penal en la capital uruguaya. 
No se puede decir que el tema le cayó en suerte. 

"El 14 de abril de 1972 fue el peor día de mi carrera judicial", dice sin dudar. Hoy a los 80 años, retirado de la administración de justicia, dedica tiempo al estudio del cosmos y de la genética. 

Aquella jornada, probablemente la más sangrienta del Uruguay del siglo XX, había amanecido bajo una garúa. Echeverría prendió la radio y se enteró que un comando sedicioso había asesinado al capitán de la Armada, Ernesto Motto, integrante de Inteligencia naval. 

El marino fue ejecutado a las 9:10 de 12 balazos en la parada del ómnibus. Los disparos fueron realizados desde una pick-up blanca con cuatro hombres en la parte trasera. Era el último día de trabajo antisubversivo para Motto. Había conseguido pase como oficial en un buque de guerra. 

El asesinato ocurrió en plena avenida Roosevelt de Las Piedras. No caía en la jurisdicción de Echeverría. 

El juez supo poco después que la tragedia había comenzado más temprano y que había caído dentro de su competencia. Mientras desayunaba, la primera llamada de alerta fue del comisario Campos Hermida. 

"Esto viene bravo, doctor", le advirtió. A las 6:50 un Ford Maverick conducido por el subcomisario Delega, el agente Leites y otro policía, había sido interceptado en Bulevar y Ponce por una camioneta Chevrolet verde. Delega y Leites murieron bajo el fuego de metralleta. 

Suficiente para un mismo día, pensó el juez. Pero no. A las 10:20, un francotirador tupamaro asesinó al ex subsecretario del Interior, profesor Armando Acosta y Lara, en el momento en que salía de su domicilio. Los disparos provenían de la parte trasera de la iglesia metodista de San José y Barrios Amorín, copada desde las 8 de la mañana por un comando tupamaro. 

"Recuerdo un charco de sangre impresionante frente al zaguán de la casa", recuerda el juez, que hizo acto de presencia en el lugar junto al comisario Campos Hermida. Acosta y Lara cayó fulminado en el acto. 

El juez volvió a su despacho. Otra llamada del comisario Campos Hermida lo llevó de recorrida. A las tres de la tarde se enteró que los enfrentamientos habían continuado. Cada agresión respondía a la anterior. 

A las 12:30, vecinos de la calle Francisco Plá denunciaron la sospechosa presencia de una camioneta. Hacia allí transitaba el subcomisario Juan J. Reyes en un Ford Maverick. Pero la emboscada salió mal. 

La providencial llegada de dos vehículos blindados (las famosas "chanchitas" verdes) desató un violento tiroteo en el que murieron dos tupamaros. El subcomisario Reyes resultó gravemente herido. 

Buscando revancha, un equipo de Inteligencia comandado por el inspector Víctor Castiglioni irrumpió en un cantón tupamaro de la calle Pérez Gomar 4392. El dueño de casa fue capturado. Murieron su hijo de 18 años, el jefe tupamaro Jorge Candán Grajales y dos militantes más. 

El juez Echeverría todavía no puede creer la cantidad de diligencias que debió desarrollar esa jornada. Para terminar aquella agenda de terror, ya entrada la noche, tuvo que actuar ante un operativo de la seccional 5° de Policía. La denuncia provenía de la sede del Partido Comunista, en Fernández Crespo y Uruguay. Habían disparado al local desde un patrullero. 
"El lugar era aterrador. Un montón de gente tirada boca abajo. Los policías rodéandolos con las metralletas. Ordené el desalojo y la libertad de los detenidos", recuerda el magistrado. 

A pocas cuadras del lugar, el Parlamento votaba el estado de guerra interno y la supresión de las garantías individuales. La votación parlamentaria resultó afirmativa. A partir del 15 de abril de 1972, los hechos de sedición pasaron a la órbita de la justicia militar. Por puro formalismo, Cámpora y Huidobro fueron los últimos sediciosos procesados por la justicia civil. 

Aquella horrible madrugada, el senador frenteamplista Enrique Erro leyó un informe enviado por los tupamaros que intentaba explicar las ejecuciones. Un grupo de la ultraderechista Juventud Unida de Pie (JUP) se enfrentó en la barra legislativa con obreros de Alpargatas y estudiantes de la Facultad de Química. 

Algunos cabos sueltos de aquel día todavía están en la mira, entre otros la muerte del matrimonio Martirena-Giménez que nunca había sido investigada. 

El expediente fue archivado por la Ley de Caducidad. Pero la Suprema Corte de Justicia recibió en 2003 un escrito con la firma de 200 personas solicitando la reapertura del caso. Entre los solicitantes figuran Ana y Laura Martirena, hijas del matrimonio asesinado. La petición fue aceptada y hoy está bajo la competencia del juez penal de 10° turno, Rolando Vomero. 

Fueron indagados Huidobro, Cámpora y el actual general Carlos Calcagno, cuya actuación en dictadura es objeto de otras investigaciones judiciales. 

También declaró un funcionario policial que ese día vio una escena atroz: mientras un soldado robaba comida de la cocina, el inspector Castiglioni tenía el pie sobre el rostro de Ivette Giménez, le puso el revólver en la boca y disparó. 

El juez Echeverría dice no haber visto a Castiglioni en la escena del crimen, pero él y su actuario llegaron una hora y media después del ataque. 

Muy lejos de la causa, el ex magistrado todavía se pregunta cosas: "si no agarraban en la calle Amazonas a Huidobro y a Cámpora, ¿cómo hubieran justificado las Fuerzas Conjuntas el asesinato de los Martirena?". 

Es una pregunta que se hace hoy la Justicia uruguaya. Castiglioni, Campos Hermida y muchos otros están muertos. Y ya se sabe: los muertos no declaran.

"Escribió  Sanguinetti, en la primera de sus crónicas sobre el allanamiento de la calle Amazonas, ...en Malvin, donde son muertos —al resistirse al allanamiento— el escribano Luis Martirena y su mujer, tesoreros del movimiento sedicioso…"


Así no sucedieron las cosas, y Sanguinetti lo sabe. La que sigue es la verdad

El 14 de abril de 1972, integrantes del Departamento 5 de la Jefatura de Policía, llamaron a la casa de la familia Martirena. Los atendió Ivette Giménez de Martirena, quien les expresó que allí nada escondían, invitándolos a entrar. Algunos pasaron por el garaje y, en la sala de estar, colocaron a Ivette de cara a una pared, matándola de un tiro en la nuca. De inmediato empezaron a disparar, tanto los que estaban dentro como los que quedaron afuera. Luis, desde un balcón, agitó un pañuelo blanco. Pese a ello fue herido de bala, arrastrándose llegó hasta una escalera, donde fue rematado por los policías.

Las otras dos personas que estaban en la casa, lograron permanecer ocultas hasta la llegada del juez. La hija mayor del matrimonio había partido una hora antes hacia el Liceo, pero tan sólo unos minutos antes la menor se había alejado hacia su escuela. Ambas niñas, también providencialmente, salvaron sus vidas.

No hubo resistencia alguna, no podía haberla. ¡En toda la vivienda no tenían una sola arma de fuego!  Abel Alexis Latendorf  30 de julio de 1976



"Metió el caño de su arma en la boca de Ivette Martirena y la ejecutó"

El 14 de abril de 1993, LA REPULBICA publicó una entrevista con el ex agente de inteligencia policial, Winston Silva Cordero, quien narró su participación 31 años antes en el asalto a la casa de la calle Amazonas de Malvín, donde funcionaba el secretariado del MLN. 

Silva Cordero dijo: "El inspector Castiglioni metió el caño de su arma en la boca de Ivette Martirena y la ejecutó". La denuncia de LA REPUBLICA en abril de 1993 contra Castiglioni. El 14 de abril de 1993, LA REPULBICA publicó una entrevista con el ex agente de inteligencia policial, Winston Silva Cordero, quien narró su participación 31 años antes en el asalto a la casa de la calle Amazonas de Malvín, donde funcionaba el secretariado del MLN. Silva Cordero dijo: "El inspector Castiglioni metió el caño de su arma en la boca de Ivette Martirena y la ejecutó". El ex agente agregó que el entonces jefe de inteligencia policial, Víctor Castiglioni, "le colocó un arma en la mano, después de muerta y a su marido una metralleta Pam, después de muerto". "Cuando tomamos la casa por asalto --narró Silva Cordero-- encontramos a la señora de Martirena, que corría histérica de un lado para otro, con las manos en alto; en la casa no había ningún tipo de arma, pero nosotros efectuamos cientos de disparos". 


Campitos soy yo! 

También participó en los procedimientos del 14 de abril de 1972, especialmente el que culminó con la detención de Eleuterio Fernández Huidobro y la muerte, entre otros, del matrimonio Martirena en una casa de la calle Amazonas, en el barrio montevideano de Malvín.

En esa oportunidad, Fernández Huidobro, herido de bala, solicitó la presencia de Campos Hermida para rendirse a las fuerzas policiales.

Consultado por LA REPUBLICA sobre las razones de tal petición (el ex inspector de la Policía contaba la anécdota como demostración de que nunca cometió ningún tipo de atropello a los derechos humanos, pues de lo contrario --sostenía-- nunca un jefe del MLN hubiera pedido su presencia para entregarse), el senador dijo que lo hizo no por el hombre sino por el cargo. "La única posibilidad de que no me mataran era entregarme a quien estaba al mando del operativo. En todo caso si lo hacían que lo hiciera el jerarca. Era costumbre en esas acciones que los 'milicos" dispararan sin contemplaciones, para luego saquear las casas o al muerto. En realidad creo que la vida me la salvó el juez Daniel Etcheverría, que ya estaba en el lugar, lo mismo que el médico forense", precisó Fernández Huidobro.

El dirigente del MLN agregó que Campos Hermida fue responsable de la muerte del matrimonio Martirena. 

viernes, 10 de abril de 2015

"Monumento a la Esclavitud'' y al trabajo en negro también conocido como Silos Caorsi





En Durazno todos lo conocen como el ''Monumento a la Esclavitud''. Se trata de los Silos Caorsi, empresa del ex diputado colorado Antonaccio Caorsi.

Pero a los de ABAJO no nos interesa a quien defraudo por esa cantidad de dinero, sino por la larga y extensa historia familiar, de tener a cientos de empleados en negro, pagando sueldos de miseria, coimeando al Sindicato y ellos habla de los dirigentes del pit cnt departamental durazno y sus alcahuetes que hasta ahora andan en algún cargo del Estado o en listas político partidarias.

Esos dirigentes sabían que este delincuente y EXPLOTADOR iba a coimear a los sindicalistas que como ya dije aquí el ''sindicalismo silvestre'' en parte, hace que esto pase, pero mas responsabilidad hay cuando los Dirigentes del Plenario local, sabían de estas maniobras. 

Muchos vecinos saben que esto pasa y seguirá pasando, porque este señor no creemos que este preso mas de un año, ¿y el daño a los trabajadores que durante décadas exploto? ¿y a los actuales? ¿que hacen? 


Los mal llamados representantes de los trabajadores, en realidad son alcahuetes de personas como estas, terratenientes que están de acuerdo con la conciliación de clase y la explotación de nuestro suelo por las grandes empresas extranjeras, con esta SOJA TRANSGENICA que tanto daña la salud y a la economía del país. Ojala caigan mas...



La jueza penal Andrea Caamaño procesó con prisión a M.A, un empresario de Durazno, propietario de un molino y varios silos, por el delito de apropiación indebida.

El imputado, un ex diputado colorado, vendió 3.000 toneladas de soja que no le pertenecían, y la maniobra fue descubierta cuando el legítimo dueño de las semillas, que había enviado a los silos de M.A para su acondicionamiento, almacenaje y secado, pretendió retirarla para enviarla a sus clientes.

La maniobra, según trascendió, involucró un monto de 1.500.000 dólares.

"La resolución de la Justicia resulta particularmente importante, porque es necesario dejar claro que en los negocios agropecuarios se defiende a quienes trabajan con seriedad. Para la gente del campo, la confianza resulta fundamental. Este tipo de fallos permite mantener la credibilidad del sector", dijo Federico Álvarez Petraglia, abogado del denunciante. 



jueves, 9 de abril de 2015

El modelo productivo uruguayo


En el breve lapso de los últimos diez años, el cultivo de la soja transgénica pasó de ocupar escasas 20.000 hectáreas a más de un millón y medio, casi el 10% de la tierra cultivable del Uruguay. Aunque es el principal producto de exportación, no se le agrega valor alguno: el 95% se envía a granel para ser industrializada en China y Europa. El Ministerio de Economía contabiliza como “exportado” el grano que atraviesa los portones de la Zona Franca de Nueva Palmira: el 80% de la cosecha de soja sale a través de ese enclave extranjero sin pagar impuestos. 


Según el Censo Agropecuario, el volumen de agrotóxicos que consume Uruguay se multiplicó casi que por 5 (de unas 4.000 toneladas pasó a casi 19.000); por las mismas razones, la importación de fertilizantes se duplicó (de 243.000 toneladas a 556.000). Las otrora naturales praderas del Plata hoy están bañadas en las sustancias químicas que requiere la soja transgénica. Suman cientos las denuncias por intoxicaciones de personas y contaminación de los ríos y arroyos. 


Como el cultivo de la soja no requiere mano de obra, se expulsa de la tierra a sus habitantes: entre el 2000 y el 2011 el número de asalariados rurales sufrió una reducción del 26,5% y la población dedicada a las tareas agrícolas disminuyó en un 43,7%. Como la rentabilidad es mayor si se cultiva en grandes extensiones, la expansión de la soja aceleró el proceso de concentración de la propiedad de la tierra, grandes. Uruguay va camino a ser un gigantesco y despoblado latifundio. 


¿Cómo ha sido posible una transformación tan profunda del campo uruguayo? La expansión de la soja en todo el Cono Sur es el gran negocio de la Monsanto, Cargill y otras corporaciones transnacionales que especulan con la producción de alimentos en el mundo. Se benefician también los llamados pools de siembra, empresas de bandera argentina, cuyo ejemplo paradigmático son “Los Grobo”, propiedad de Gustavo Grobocopatel, el “rey de la soja” del MERCOSUR. 


Los inversores llegan a estas playas, atraídos por las leyes de inversiones y de zonas francas que les entregan gratuitamente el rico patrimonio nacional, pero también por las promesas y guiños del presidente Mujica. Antes de iniciar su mandato, en un “almuerzo de trabajo” en el Hotel Conrad de Punta del Este, Mujica pidió a los empresarios extranjeros que vinieran al Uruguay y les prometió que gozarían de prerrogativas y nadie los castigaría con impuestos como las detracciones que los exportadores de soja pagan en la Argentina. Cinco años después, al ir a pedir a los capitales finlandeses que vengan por favor a construir otra planta de pasta de celulosa, el presidente Mujica opina públicamente que es un “sacrificio” que hace para crear puestos de trabajo. Sin embargo, las propias cifras de su gobierno demuestran que por cada hectárea que la forestación roba a la ganadería, se expulsa cinco asalariados rurales del campo y se los envía a vegetar en la periferia de Montevideo. En proporción a su población y territorio, gracias a las genuflexiones de sus gobernantes, Uruguay está orgullosos de ser el país de América Latina que recibió la mayor cantidad de inversión extranjera directa, orgullosos de ser una nación dependiente del sube y baja del precio internacional de los “commodities” en la bolsa de Chicago. 


El modelo se completa con una Deuda Externa cuyo monto absoluto crece cada día y que determina aspectos esenciales de nuestra vida: los gastos en la educación pública, la construcción de viviendas accesibles al pobre y en la atención de la salud son restringidos para pagar intereses y amortizaciones a los acreedores. No se salda la deuda social pero se “honra” la deuda externa, que nos somete a los vaivenes de la tasa de interés fijada por la Reserva Federal de los EEUU. 


Nos hicieron un país deformado por la inversión extranjera y condenado de por vida al pago de la Deuda. No es esta la revolución agraria de José Artigas en 1815, ni la patria socialista por la que murieron tantas y tantos en los años '70; ni siquiera es el Uruguay Productivo que definieron las bases frenteamplistas antes del 2005. ¿Quién determinó este destino para nuestra patria? ¿Fue algún Congreso del Frente Amplio? No, de ninguna manera. Es obra de Danilo Astori, Tabaré Vázquez y José Mujica, operadores políticos de los capitales transnacionales que transformaron la matriz productiva del Uruguay.

Extracto de un artículo de Jorge Zabalza.

miércoles, 8 de abril de 2015

Estamos matando al planeta

Temperatura en la Antártica llegó al récord histórico de 17.4 grados





Esta es una noticia que se podría catalogar como histórica. En las bases argentinas Marambio y Esperanza en la Antártica -donde los termómetros generalmente no superan los cero grados- se registró una temperatura de 17 grados.

Está cubierta de nieve y grandes masas de hielo. Una de sus principales características, la temperatura promedio es bajo cero. Pero algo inusual ocurrió la semana pasada en las bases Argentinas en la Antártica, señala 24 horas.

En la base Marambio se registraron 17,4 grados el lunes 23 de marzo de este año. Al día siguiente en la base Esperanza, una temperatura récord de 17,5 grados. Datos entregados por el Servicio Meteorológico Nacional de Argentina, donde explican que el fenómeno se debería a un centro de alta presión.

Según el Archivo Mundial de Extremos Meteorológicos y Climáticos de la Organización Meteorológica Mundial -que opera la Universidad de Arizona- la temperatura máxima en la Antártica en 1974 marcó 15 grados.  El registro en bases argentinas podría marcar un nuevo récord.

Radio Santiago


Mientras tanto por aca...


El Estado uruguayo no cumplió con su deber de prevención ante casos de afectación a la salud de la población por el uso de agroquímicos. Así lo afirmó la Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh), tras analizar la respuesta del Estado ante denuncias de habitantes de las zonas afectadas por las fumigaciones. Se propone revisar la legislación vigente.


martes, 7 de abril de 2015

Nin preocupado por la no "excelencia democrática" de Venezuela

Por sus preocupaciones no lo vimos a Nin Novoa en la marcha contra la injerencia golpista  de EEUU a Venezuela: "La no condición democrática de Venezuela"


En el último episodio de cipayismo repugnante hacia la potencia imperial, el canciller del gobierno uruguayo del Frente Amplio declara su preocupación sobre la situación en Venezuela. Pero no se refiere a los obvios ataques imperiales contra el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro, culminados con la ridícula, si es que no fuera dramática, declaración de amenaza por parte de Venezuela.

Eso no le preocupa al gobierno "progresista" del Frente Amplio que, sin embargo usufructuó y continúa usufructuando de prebendas solidarias de un gobierno bolivariano, que lo considera "amigo" o aun un "hermano", en materia de hidrocarburos, que es la materia prima principal con que cuenta el gobierno del norte de América del Sur.

Primero, tal como se sabe cabalmente, tanto Mujica como el actual secretario general de la OEA Luis Almagro, concurrieron a la reunión del Mercosur que trataba el tema, con la posición de negativa al ingreso de Venezuela a dicho organismo. Sólo las enérgicas presiones tanto de Brasil como de Argentina hicieron que los delegados uruguayos cambiaran su posición y aceptaran la integración de Venezuela.




El País - lunes 6 de abril de 2015 

El ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, dijo en el programa En Perspectiva de radio Oriental que ve "con cierta preocupación algunos acontecimientos que suceden en Venezuela y que no condicen con la excelencia democrática".

Agregó que "en Uruguay sería impensable que un día un gobierno se hubiera llevado a un intendente de su despacho con fuerzas policiales, derrumbándole la puerta y a los empujones, eso se lo dijimos a la canciller venezolana y al embajador, acá si hay algún problema con la Justicia se lo cita a un juzgado. La prisión de opositores es un tema preocupante para fortalecer el clima de democracia que tiene que haber en América Latina y en América del Sur específicamente esas cosas generar mucha preocupación". 

El canciller indicó que la autorización que hay en Venezuela "para reprimir manifestaciones con armas de fuego es un exceso a todas luces". 

En relación a las denuncias de torturas en las cárceles de Venezuela, el canciller uruguayo dijo que "son enormemente preocupantes". 

Indicó que la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) pidió "que la Cruz Roja entre a las cárceles de Venezuela para evaluar la situación y la respuesta fue el silencio". Agregó que la Unasur va a insistir con el pedido.